donde nadie llega
Hay una soledad que nadie llena
Un agujero negro donde acaban
Los espejismos breves y la risa
Hay jaurías de hienas al acecho
Las oigo respirándome en la nuca
Y sé que cuando duermo
Recuestan la cabeza en esta almohada
Se enredan silenciosas a las piernas
Devoran con violencia mis entrañas
Y me sacudo en pesadillas tristes
De las que emerjo como de una fosa
De arenas movedizas
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10:36:16
es violentamente triste, pero bonito. Un beso.
Qué suerte que mis hienas deben seguirme a un poco más de distancia. Te ha quedado bordado una vez más porque se pone el corazón gris cuando lo lees.
¿Y despiestas con el corazón disparado y una tristeza que te inunda?
Quién fuera el escudero tímido que se atreviese a apartar esas hienas de ti, haciendo un alarde de falsa osadía para vencerlas y al ser mordido en la batalla, convertirse en ellas cada noche de luna llena, a tu cuidado.
En ocasiones hay que dejarse llegar. Me gusta mucho el tercer verso como contrapunto al resto del poema, es como tomar aire hasta emerger, por fin, de esa fosa de arenas movedizas.
Me encantó la presentación de Vida Tinta, estuvísteis geniales.
P.D. Estás más guapa que nunca.
Your blog is impressive,it is always in my mind after i read it.