Wednesday, May 28, 2008

carta imposible

Qué difícil escribirte después de tanto tiempo. Qué penoso tener que abordar temas prácticos. La supervivencia no debería tener nada que ver con el amor, pero entonces tal vez al amor no existiría…

En todo caso, qué difícil. Todo tiene que estar tan medido, tan calculado para no sonar agresivo o nostálgico, para no herir sentimientos ni dejar hueco para que hieras los míos… Tiene que estar todo tan milimetrado para que no tengas por dónde agarrarme ni parezca que soy yo la que quiere agarrarte a ti por algún lado, que la tarea se presenta agotadora.

¿Cómo encabezar la carta? La última tuya no tenía encabezamiento. Pasaba directamente al territorio de los ataques, de los malentendidos, de las amenazas. ¿Qué te digo yo ahora? ¿Qué espero que me contestes? Mis palabras no cobrarán sentido hasta que tú las leas, y tendrán sin duda uno distinto a aquel con el que yo las escribí. Por eso son muy necesarias la precisión y la asepsia en el lenguaje.

¿Encabezo con un querido Tal, o con un simple Hola, Tal?

Hola me parece la mejor fórmula. Mejor que no poner nada, mejor que poner demasiado, mejor el gris a caballo entre el blanco y el negro. Y luego paso a decirte lo que necesito decirte, el motivo de mi carta, esos asuntos prácticos que cuelgan aún, incómodos flecos de nuestra historia. Eso que nunca se debería mezclar con el amor, pero cuando amamos nos empeñamos en ser uno, y cuando dejamos de amar volvemos a ser dos, y los flecos que deja el corazón al partirse no están hechos de carne trémula, sino de recibos, facturas y otras miserias.

En fin, el planteamiento de esta parte práctica (¿Pongo antes de meterme en harina un ‘qué es de tu vida’ o mejor un ‘espero que te vaya bien’, que no implica expectación?). Pues bien, el planteamiento de esta parte práctica tiene que ser asertivo pero de ninguna manera interpretable como intimidatorio. ‘Estoy pensando que…’ Es un buen comienzo. Si dijera ‘me gustaría’, me arriesgaría a que adivinaras mi interés en lo que te propongo y me golpearas con un no. Definitivamente, ‘estoy pensando que’ y después ‘querría saber qué te parece a ti’ (o mejor ‘¿Te parece bien si…?’ No, no. Parece que aún tomamos las decisiones a medias, es regresivo).
 

‘Si te parece mejor lo tratamos por teléfono, si quieres hacerlo dime en qué momento te viene bien que te llame’ es una buena transición para un final. ¿Y después? ‘¿Cuídate?’ (‘¿Cuídate y cuida de Toby?’). No, lo de Toby lo suprimimos. Fue el desencadenante de la última bronca, cuando me acusaste de haber querido más al perro que a ti. La verdad es que no era cierto, aunque al menos con él no tenía problemas de comunicación…

Posted by Aracne in 15:53:05
Comments

2 Responses

  1. Anonymous says:

    Y tan imposible… a veces es mejor no decir nada, ¿o sí? porque después lo que se queda dentro escuece, o tal vez, desaparece si más. Yo qué sé. Soy de las que acaba por decirlo todo, lo difícil es acertar cómo, con qué palabras, incluso la entonación…

  2. This is really a nice blog,i always come here and read the articles

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